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viernes, 20 de noviembre de 2015

Cuando las nutrias juegan


Cuando las nutrias juegan la ciudad se detiene y se esfuman los miedos reales o inducidos.

8 comentarios:

AEA El Bosque Animado dijo...

¡Excepcional! ... o quizás no tanto... solo es hechar un ojo al río. Felicidades

rio dijo...

Si sr. un documento extraordinario.Enhorabuena Diego

Anónimo dijo...

MUy buen vídeo. En mi opinión la canción sobra.

Anónimo dijo...

Eso no es casualidad para coger este documento hace falta estar muchas horas.El video una maravilla¡¡ENHORABUENA!!!!!!!!

julio Gómez Aranda dijo...

Que nuestro amigo Diego hace un trabajo excelente en su blog, es indudable. Tan evidente como la claridad de los ojos de los puente. No obstante y abusando de su generosidad, me permito realizar un comentario:
¿Jugar para qué?
¿Es posible que nos engañe la luz de una aparente inocencia? ¿Es aceptable idealizar el juego de los cachorros cuando sabemos que esconden un dramático prepararse para la guerra por la vida? Si así sólo fuera no hay inocencia en lo que no es sino una preparación para sobrevivir en el mundo, es decir, para la gran tragedia: matar para sobrevivir.
Igualmente ilusorio sería querer permanecer por siempre en un infantilismo político y continuar culpabilizando y por ello enfrentándonos mediante la violencia, si llegara el caso, a una consecuencia que, a modo de boomerang, regresa al espacio desde y en donde se fraguó, si en realidad queremos seguir palpitando en estos niveles de vibración.
Existe una coherencia ineluctable en todo presente. Y aunque evidentemente no comprendemos todas las razones por las cuales sucede tal cual se manifiesta, me atrevo a decir que es lo que necesariamente ha de ocurrir.
Quiero decir con ello que si no nos distanciamos de nuestro estar en el mundo, el ser en el que se reproduce toda vida animal o vegetal, y especialmente en el caso humano, difícilmente no perpetuará sino la intención profunda y original de la que son consecuencia.
La ingenuidad de Sabina, como la de todo niño, en principio siempre es atractiva, si bien como todas ellas, esconde un deseo de desvincular una fase de la vida de otras. Ello como es lógico conlleva no sólo una fragmentación que contribuye a fomentar un idealismo inconsciente, y en apariencia liberador, si no, y ello es esencial, un fútil menosprecio por creer en un mundo ideal más allá de la infancia, producto de una madurez cultural (espiritual), de la que en ocasiones no está lejos el hedonismo infantil, empero que no es en modo alguno causante de irresponsabilidades.
Julio Gómez Aranda

Rafael Pinilla dijo...

Enhorabuena Diego. Me ha encantado.
Gracias por compartir
Rafa

Diego Peinazo dijo...

Estimado Julio, buen rollito, por un instante, por un momento... El buen rollito que sentí al ver "jugar" a las nutrias. La intención de meter la canción es provocar ese "buen rollito" a quien la escucha, un instante de vitalismo en tiempos de pesimismo. Volver a degustar aunque sea de forma inconscientes esos momentos donde el juego ganó a la lucha y la gratuidad al interés...

En una futura entrada me dedicaré a reflexionar sobre el juego en los animales... Ahora sólo te voy hacer notar una pequeña cuestión de tu reflexión: caes en el mismo error del que nos quieres advertir y es interpretar la realidad desde nuestros prejuicios (juicios o ideas previas). Te preguntas si "es aceptable idealizar el juego de los cachorros cuando sabemos que esconden un dramático prepararse para la guerra por la vida" y afirmas del juego de las nutrias que" es sino una preparación para sobrevivir en el mundo, es decir, para la gran tragedia: matar para sobrevivir".

Mi impresión es que no se trataba de dos cachorros sino dos ejemplares adultos y que los juegos estaban relacionados con el apareamiento, por tanto no se estaban "preparando para... la tragedia de matar para sobrevivir" sino más bien para la dicha de perpetuarse como especie. Tú te fijaste en el Tánatos y yo en el Eros.

Tanto tú como yo interpretamos una realidad, dos nutrias que aparentemente juegan, desde nuestra propia percepción y desde nuestros prejuicios. Y tú y yo podríamos tirarnos horas discutiendo sobre si en la naturaleza se da o no el "jugar por jugar", cuando lo interesante sería estudiar el juego de las nutrias e intentar comprender más allá de nuestros juicios previos esta actividad y luego sacar nuestras conclusiones.

julio Gómez Aranda dijo...

Muy estimado Diego, la amistad que te profeso es mucho más que buen rollito, que obviamente haylo. Buscamos, pues nos preguntamos y comentamos, desde nuestra perspectiva la Realidad, inabarcable, comprender y compartir el mundo. La pregunta que me hago, que nos hago, abierta y pregunta, la hago no desde mis prejuicios sino desde mis creencias. También predispuesto, como no, a nuevas evidencias.
En este sentido la lucha siempre en la naturaleza suele ser fratricida y persistente entre las especies diferentes o comunes, y muy probablemente quienes juegan mejor son los que triunfan, porque sencillamente están más sanos y disfrutan más. No obstante este concebir la vida como juego puede conllevar un casi siempre oculto darvinismo social, que, sé por lo que te conozco, no compartimos ninguno de los dos; ni por supuesto quienes tienen cierto grado de madurez espiritual. Gustavo Bueno, por ejemplo, que se declara materialista cree en él a pie juntilla y tiene un “culturón”. Considera todo idealismo romántico basurilla intelectual; me parece oírle decir el daño que había hecho Rousseau a la Humanidad al publicar su contrato social y el mito falaz del salvaje inocente.
Quiero fijarme en todo no sólo en el principio Eros, que aprecio como tú, o a lo mejor menos, sino también el final del mismo Tánatos. Me pregunto si no puede haber algo más. Y como creo que lo hay, considero que el juego aunque hermosamente vital, sea no la cuestión más importante sino está subordinada a otros criterios. Desvincular etapas procura idealizaciones parcelarias que son, o así las veo yo, medias verdades.
Biológica y etológicamente aunque está lo suficientemente estudiada la actividad del juego como un componente esencial de la procreación, más apreciable en los mamíferos más evolucionados, como no podría ser ampliado su conocimiento. Lo que sí parece cierto es que por siempre está a favor de los individuos sanos biológicamente de todas las especies. Culturalmente ello ya no es un valor al transferirlo a la sociedad humana, afortunadamente, aunque le llevemos la contraria a Niztche.
Bien es cierto que la alegría de vivir jamás va a ser una premisa o finalidad reaccionaria; que la canción de Sabina no me desagrada y me parece bien, empero más ingeniosa que genial. No hemos de olvidar, yo no lo hago, que también existen colaboraciones naturales que se plantean como modelos de convivencia humana.
Un abrazo.
A ver quien pilla a la ardilla, ¡eh!…