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domingo, 16 de diciembre de 2018

El llanto del saltamontes




Un cigarroncito llorón posado en una enea estridulaba con sus patitas, su lastimero canto parecía tararear aquel temazo de Los Roberts El saltamontes:

"Si yo soy infeliz a nadie le importa, siempre estuve solo como un saltamontes y aunque no los sea pienso que lo soy, ey, ey , por el mundo voy, ey, ey, sin ningún amigo, ey, busco compañía, ey, y no la consigo, por eso estoy muy triste, ya no puedo más. Por eso es muy triste, ya no puedo mas, nadie me ayudó, no, no, no..."

El Tropidopola cylindrica que no aguantaba la risa se escondió en un carrizo, a sabiendas que no hay nada más peligroso que un suplicante de cariño en vísperas de Navidad. Algo parecido hicieron los tetrigidos teniendo en cuenta, además, que su pequeño tamaño y su condición de saltamontes terrestres los dejaba en desventaba ante el plorans. Sin embargo el Truxalis permanecía impertérrito a los fastidiosos sollozos, como si un insecto palo se tratara.

El contraste lo ponía la parejita de Pezotettix que con su comportamiento libidinoso ponían un contrapunto a modo de canon per motum contrarium.

"Ah, ah, ah, ah, ey. Ella me ayudó, ahora no estoy solo, vuelvo a se feliz, más que en otros tiempos, como un saltamontes ahora ya no soy, ahora ya no soy, ahora ya no soy, no no..."

Os dejo el enlace del temazo antes que por orden del artículo 13 desaparezca del youtube.


 Foto de la entrada: Eyprepocnemis plorans, saltamontes llorón.

Tropidopola cylindrica


Paratettix meridionalis

Tetrix undulata. Foto Juan Manuel Sánchez

Truxalis nasuta


Pezotettix giornae. Foto de Ginés Rodriguez


domingo, 4 de noviembre de 2018

Ocultos






A pocos kilómetros del ciudad, en una pequeña laguna me encontré con una sorpresita esta primavera. Grabé muchos minutos donde se ocultó el animalito que alegró la mañana, el mismo día cuando repasé los vídeos en casa no encontré ni rastro del susodicho. Hoy al cabo de los meses he vuelto a repasar las imágenes y... ¡Sorpresa!.. por partida doble...

A ver quiénes los encuentran.

Pues no, no es fácil encontrar al avetorillo (Ixobrychus minutus), en primer plano, y al avetoro (Botaurus stellaris), en segundo, dos expertos del escondite y que rara vez se pueden ver juntos. Aquí hago un zoom en la parte izquierda. El avetorillo permanece inmóvil mientras que el avetoro estira el cuello para luego esconderlo rápidamente.




lunes, 6 de agosto de 2018

Mariposillas amiguitas de las hormiguitas




¡Ay, si Esopo hubiere conocido las relaciones simbióticas que establecen hormigas y algunas mariposillas!. ¡Cuán bello relato no escribiere el fabulista griego!. ¡Cuántas recomendaciones justas y precavidas hubiéramos recibido al conocer las relaciones interespecíficas entre los formicoideos y los lepidópteros! Como nunca es tarde, yo mismo, mostraré al mundo la vida de las mariposas mirmecófilas y sus enseñanzas.

Las mariposas peninsulares mirmecófilas pertenecen a la familia Lycaenidae, en referencia a Lycaon, aquel rey de Arcadia que tuvo el mal gusto de dar en ofrenda su hijo desmembrado a Zeus, ante tamaño asquito Zeus lo convirtió en lobo. Mariposas y lobos... clara referencia a Hobbes, aquel de "Homo hominis lupus". Y yo me pregunto, y yo os pregunto ¿acaso no elegirán unas mariposas amistad con las hormigas porque son incapaces de mantener relaciones de fraternidad intraespecífica porque llevan en su genes algo de "Papilio papiliis lupus"?. Cada cual que saque sus conclusiones, las mías no las explicito para no crearme enemistades.

Estudio de casos

Primer caso: la canela estriada (Lampides boeticus). Es una mariposa cuyas larvas son polífagas, y lo son tanto que devoran a otras, incluso de su misma especie. Caníbales, paradigma del "Papilo papiliis icneumonidus"1. Ese mal rollito que se trae entre las hermanas no impide que establezcan amistad con varias especies de hormigas. Para ganarse su simpatía están provistas, al igual que otros muchos licénidos, de la glándula de Newcomer cuya función es la de producir una sustancia azucarada que le encantan a las hormigas. Las hormigas reciben de las mariposas alimento y ellas les dan protección. Para entendernos las hormigas son como el primo de Zumosol pero que para que te proteja hay que darle un chupito o el bote entero de zumo. La moraleja es tan brutal que prefiero no reflejarla en un blog que es leído por menores.

Segundo caso. Hay mariposas mirmecófilas obligadas y otra facultativas. Entre las primeras, la violetilla (Zizeeria knysna) y la náyade (Celestrina argiolus) cuyas orugas necesitan para su desarrollo de las hormigas. En el caso de la violetilla la simbiosis la realiza con una única especie Pheidole pallidula. Entre las facultativas se encuentran el ícaro moro (Polyommatus celina), la gris estriada (Leptotes pirithous) y la morena serrana (Aricia cramera). En ellas el desarrollo de las orugas no está determinado por la asistencia de las hormigas, además pueden acudir a varias especies con las que establecer simbiosis. Sobre relaciones de amistad obligadas, exclusivas o facultativas habría tanto que escribir que prefiero dejarlo para otra ocasión, no quiero cansaros.

Tercer caso. El manto bicolor (Lycaena phlaeas) va a su bola, o eso creo, las larvas se desarrollan solitas degustando una buena vinagrera (Rumex ssp.). Todos conocemos las consecuencias de ir con alguién de viaje a quien le gusta ir a su rollo por lo que me abstengo de comentarios.

Cuarto casa. El importado taladro de los geranios (Cacyreus marshalli), que hace las delicias de las floristerías y el suplicio de quienes cuidan gitanillas y geranios. Al ser una especie exótica recién llegada aún no tiene depredador que lo controle2. Las orugas crecen en el interior de tallos y botones florares por lo que no necesitan hormiguita que le ladre.

Quinto caso. Quedarían un grupo de mariposas como la hormiguera de lunares (Phengaris arion) y, quizás el cardenillo (Tomares ballus), cuyo último desarrollo larvario se realiza en el interior del hormiguero. La mariposa pone los huevos en las yemas florares, allí las orugas se alimentan de la planta y son atendidas por las hormigas a cambió de su secreción azucarada. Al final del verano las hormigas las llevarán al interior del hormiguero, allí seguirán endulzandoles la vida mientras que devoran sus larvas (son tan necesarias las proteinas para el desarrollo...). Cuando llegue el momento se transformarán en mariposas y saldrán a toda leche del hormiguero, ya que las hormigas las tomarán como unas extrañas. Típico caso, te invitan a una fiesta, llevas bombones, saqueas el frigorífico y sales corriendo para que no te pringuen en la recogida. Como le pasó a mi amigo Alfonso..., aunque al fin al cabo él perdió la apuesta, vomitó primero.

Todas las especies de lycénidos citados en esta entrada, salvo la hormiguera que se distribuye en el norte peninsular, se han observado en el río Guadalquivir a su paso por nuestro municipio.

1 Cuarenticinco grados, cuarenticinco, reflejaba el termómetro del Aeropuerto de Córdoba cuando escribí este apartado, por lo que está justificado mi desvarío. Los icneumónidos son un tipo de avispas que capturan las larvas de las mariposas, entre otros invertebrados, para poner su huevo en el interior y de este manera alimentar a su cría.

2. En 1997 se documentó que la Trichogramma evanescens parasitó en el taladro del geranio por lo que convendría evitar fumigar estas plantas con productos fitosanitarios químicos para que los parasitoides hagan su trabajo. 


Esta entrada está basada en las siguientes fuentes:



Violetilla. Juan Manuel Sánchez

Náyade. Imagen tomada en el arroyo Pedroches. Juan Manuel Sánchez

Morena serrana. Juan Manuel Sánchez

Taladro de los geranios. Juan Manuel Sánchez

Gris estriada. Juan Manuel Sánchez

Manto bicolor. Juan Manuel Sánchez

Canela estriada. Juan Manuel Sánchez

Ícaro moro. Juan Manuel Sánchez

Cardenillo


Ícaro moro. Imagen tomada en la Campiñuela

domingo, 8 de julio de 2018

Golondrina de Transbaikalia




Más allá del lago Baikal, entre Rusia, China y Mongolia, se halla la Reserva de la Biosfera de Dauria. En aquella región habita especies únicas como el Manul, un lindo gatito que encuentra refugio en esa zona protegida. El Pueblode los Daur no solo ha puesto nombre a una Reserva Natural sino también adjetiva a un importante número de especies como la perdiz dáurica (Perdix dauuricus), la grajilla dáurica (Corvus dauuricus), el papamoscas castaño (Muscicapa dauuricus), el erizo del Gobi (Mesechinus dauuricus) e, incluso, una especie habitual en el fauna peninsular, la golondrina dáurica (Cecropis daurica), descrita por Erich Laxmann en 1769.

La golondrina dáurica es un fichaje reciente para nuestra fauna, Irby a finales del siglo XIX señala sin creerse mucho su presencia en España: "Arevalo menciona que esta golondrina del Este anida cerca de Málaga y también se la cita en Valencia". Lo cierto es que la golondrina dáurica se expande por la Península Ibérica durante el siglo XX y hoy es un ave bastante frecuente en la mitad sur. Esta colonización habría que atribuirla más a las poblaciones africanas más que las poblaciones del este.

Sea como fuero hoy son varias las parejas que pueden observarse a lo largo del tramo urbano del Guadalquivir. Algunos de sus nidos son visibles como el de la imagen situado en el alero de un edificio. Como se puede ver es muy distinto al de la golondrina común, nos recuerda mas al de un avión común al que le han acoplado un tubo de entrada.

Los frikis de los pájaros estamos muy pendientes de la evolución nuestras daúricas no solo porque nos encantan su tono rosado y obispillo anaranjado sino también porque sus nidos son utilizados por un vencejo, el vencejo cafre, otro nuevo fichaje cuya primera cita como nidificante en España data tan solo de 1964. Así que más pronto que tarde habrá una entrada dedicada a este vencejo cuyo nombre comparte toponimia con el búfalo cafre, ambos aludiendo a la región africana de la Cafrería.

La imagen de la entrada es obra de Juan Manuel Sánchez

Mapa del siglo XIX, en el que aparece la región de Daooria

Nido de golondrina dáurica, en las proximidades del río

Un ejemplar de vencejo cafre observado en las faldas de la Sierra de Córdoba