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domingo, 8 de julio de 2018

Golondrina transbaikalia




Más allá del lago Baikal, entre Rusia, China y Mongolia, se halla la Reserva de la Biosfera de Dauria. En aquella región habita especies únicas como el Manul, un lindo gatito que encuentra refugio en esa zona protegida. El Pueblode los Daur no solo ha puesto nombre a una Reserva Natural sino también adjetiva a un importante número de especies como la perdiz dáurica (Perdix dauuricus), la grajilla dáurica (Corvus dauuricus), el papamoscas castaño (Muscicapa dauuricus), el erizo del Gobi (Mesechinus dauuricus) e, incluso, una especie habitual en el fauna peninsular, la golondrina dáurica (Cecropis daurica), descrita por Erich Laxmann en 1769.

La golondrina dáurica es un fichaje reciente para nuestra fauna, Irby a finales del siglo XIX señala sin creerse mucho su presencia en España: "Arevalo menciona que esta golondrina del Este anida cerca de Málaga y también se la cita en Valencia". Lo cierto es que la golondrina dáurica se expande por la Península Ibérica durante el siglo XX y hoy es un ave bastante frecuente en la mitad sur. Esta colonización habría que atribuirla más a las poblaciones africanas más que las poblaciones del este.

Sea como fuero hoy son varias las parejas que pueden observarse a lo largo del tramo urbano del Guadalquivir. Algunos de sus nidos son visibles como el de la imagen situado en el alero de un edificio. Como se puede ver es muy distinto al de la golondrina común, nos recuerda mas al de un avión común al que le han acoplado un tubo de entrada.

Los frikis de los pájaros estamos muy pendientes de la evolución nuestras daúricas no solo porque nos encantan su tono rosado y obispillo anaranjado sino también porque sus nidos son utilizados por un vencejo, el vencejo cafre, otro nuevo fichaje cuya primera cita como nidificante en España data tan solo de 1964. Así que más pronto que tarde habrá una entrada dedicada a este vencejo cuyo nombre comparte toponimia con el búfalo cafre, ambos aludiendo a la región africana de la Cafrería.

La imagen de la entrada es obra de Juan Manuel Sánchez

Mapa del siglo XIX, en el que aparece la región de Daooria

Nido de golondrina dáurica, en las proximidades del río

Un ejemplar de vencejo cafre observado en las faldas de la Sierra de Córdoba


domingo, 13 de mayo de 2018

Las patiamarillas




La mayor parte de las gaviotas que frecuentan el río son gaviotas sombrías (Larus fuscus), una gaviota que nidifica en el  centro y norte de Europa y emigra al sur en los meses de invierno. Estas gaviotas se alimentan por miles en el Complejo Medio Ambiental de SADECO. Como la mayoría de las gaviotas, las gaviotas sombrías son muy oportunistas aprovechando los recursos alimenticio más abundantes y fáciles de conseguir. Tengo la curiosidad si la gaviota sombría en su área de cría depreda sobre los pollos o huevos de otras aves. Aquí me ha llamado la atención que tanto gallinetas como ánades reales han paseado con sus pollos en medio de las gaviotas sombrías sin que estas hicieran ni tan siquiera intentos de depredación sobre ellos.

Por otra parte, la gaviota patiamarilla del Mediterráneo (Larus michahellis michaellis), que es la gaviota que anida en las costas andaluzas, es una enorme gaviota con fuertes hábitos cazadores. La que ilustra este entrada fue observada persiguiendo palomas sobre la Mezquita. Cuando la población de gaviotas patiamarillas se dispara ocasionan graves problemas de depredación sobre otras especies más vulnerables. Afortunadamente son muy pocos los ejemplares de patiamarillas que se observan tanto en el Complejo Medioambiental como en el río.

Gaviota patiamarilla posada en la torre del Alcázar de Córdoba

Una gaviota captura una paloma que ha soltado el papa Francisco en la plaza de San Pedro (2014). Diario 20 minutos. Aunque el titular señala un cuervo en realidad es una corneja cenicienta (Corvus cornix) 

domingo, 29 de abril de 2018

Ya le tocaba a Córdoba





En 1830 fue en París, Londres en 1834, tenemos que esperar a 19701 para que se instale en Munich, en Madrid lleva varias décadas y, por fin, en 2014 la paloma torcaz se reprodujo en la ciudad de Córdoba, primero en el Jardín Botánico y ahora no es raro el parque que no cuenta con una o varias parejas de palomas torcaz2.

La Columba palumbus, osease, la paloma paloma es el columbiforme de mayor tamaño de los cinco que habitan en la península Ibérica, pesa 500 g casi el doble que la paloma doméstica (Columba livia) 275 g, y más de tres veces que una tórtola europea (Streptopelia turtur). A diferencia de otras especies que le va mal y a pesar de ser una especie cinegética la torcaz aumenta. Tal vez una dieta poco exigente, capaz de devorar incluso las irritantes semillas de los plátanos y un comportamiento flexible que le permite ser esquiva en los lugares donde se le caza y confiada en las ciudades sea su éxito para expandirse; además del aumento de las zonas arboladas, ya que la paloma torcaz, a diferencia de las otras dos palomas que nidifican en huecos o en plataformas, hace sus nidos en las ramas de los árboles.

En el río, en el parque Cruz Conde podemos disfrutar a placer de la belleza de este ave de tonos grises y vinosos, con reflejos verdes y púrpuras. Destaca en su cuello dos amplias manchas blancas que coinciden con una mucosa que tienen los colúmbidos en el buche responsable de producir la “leche de paloma”, un líquido rico en proteínas, grasas y vitaminas con el que ambo sexos alimentan a los pollos en sus primeros días de vida, al igual que los mamíferos su producción está ligada a la prolactina. Seguramente estas marcas blancas jueguen un papel importante a la hora de la elección de las parejas al indicar el potencial que tiene el progenitor para alimentar a sus crías.

1 VVAA. Animales de Nuestras Ciudades. Editorial Planeta.

domingo, 25 de marzo de 2018

Contratiempos




No siempre llueve a gusto de todo el mundo, en concreto las intensas lluvias de marzo y las bajas temperaturas le ha tenido que venir regular a uno de nuestros vencejos, el vencejo pálido, una especie de distribución meridional y cuyos individuos suelen llegar a nuestra ciudad a primeros de marzo, un mes antes que los vencejos comunes.

La ventaja que le suponía ocupar primero los lugares de nidificación se ha convertido en un problema esta primavera.

La foto tomada de Juan Manuel Sánchez que ilustra esta entrada fue tomada en el Balcón de Guadalquivir, un vencejo pálido volaba lento, a baja altura, agotado, tal vez, por la falta de alimento.