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domingo, 22 de enero de 2017

Aves, últimas citas. Birds, last records



No se empeñe el ornitólogo en buscar el calamón común en los Sotos de la Albolafia, hace años que sólo lo localizaremos en los paneles informativos. Las aves vuelan y los ríos se transforma y lo que ayer fue un buen lugar para observar el avetorillo hoy es un espacio excelente para encontrarse con el zarcero bereber.

Con el objeto de ayudar al visitante qué, cuándo y dónde se pueden ver la especies de aves más emblemáticas de los Sotos de la Albolafia y el tramo urbano del Guadalquivir se facilitan los siguientes enlaces.

ÚLTIMAS OBSERVACIONES SOTOS DE LA ALBOLAFIA

ÚLTIMAS OBSERVACIONES:

MARTINETE (NYCTICORAX NYCTICORAX)

GARCILLA CANGREJERA (ARDEOLA RALLOIDES)

GARCETA GRANDE (ARDEA ALBA)

VENCEJO PÁLIDO (APUS PALLIDUS)

PICO MENOR (DENDROCOPOS MINOR)

TORCECUELLO (JYNX TORQUILLA)

MARTÍN PESCADOR (ALCEDO ATTHIS)

ZARCERO BEREBER (IDUNA OPACA)

GOLONDRINA DÁURICA (CECROPIS DAURICA)

BUITRÓN (CISTICOLA JUNCIDIS)

RUISEÑOR BASTARDO (CETTIA CETTI)

MOSQUITERO IBÉRICO (PHYLLOSCOPUS IBERICUS)

PÁJARO MOSCÓN (REMIZ PENDULINUS)


domingo, 15 de enero de 2017

No te lo perdonaré jamás, Amparo. Jamás




Lo tenía planeado y hasta ahora todo había salido a pedir de boca. La Bandolera en Cuatro Fases, el Monster Energy clandestino camino al baño y su aceptación para contemplar las estrellas a las orillas del río.

Cruzando el puente de Miraflores, el frescor de la noche hizo que su cuerpo se pegara al mío. Susurré, imperceptiblemente, algunas de las estrofas de La Gota de Rocío: "Me dijo tengo frío, acércame calor, y fui con tanto brío que encendí su corazón". Trabajando el subconsciente...

Los de Meteofreak me informaron que esa noche no habría niebla. –Un potente anticiclón impide la entrada de aire húmedo al sur peninsular– aseguraron.

El banco desocupado... ¡perfecto!. Cada una de las estrellas, constelaciones y objetos celestes visibles a esa hora y en esa latitud estaban memorizadas. Tenía claro que no podía aburrirla con cúmulos globulares, cúmulos abiertos o estrellas dobles... aunque siempre hay que estar preparado por si surge la duda. Mi estrategia era otra: mirar el cielo, buscar que el universo nos sobrecogiera, nos invitara a sentirnos pequeños y necesitados de compañía. En el preciso momento señalaría el Triángulo del Verano: Vega, Deneb y Altair . "Vega y Altair son dos amantes separados por un río, La Vía Lactea", "¿Cómo?", "Sí, cuenta una leyenda Japonesa que Orihimi, Vega en nuestra cultura, y Hikoboshi se enamoraron, tal fue la pasión del uno por el otros que descuidaron las tareas que el rey del Cielo, Tentei, les tenía encomendadas. Así que Tentei los castigó interponiendo entre ellos el río Amanogawa. Le suplicaron que les indultaran de tan terrible tormento pero solo cedió en facilitar un encuentro una vez al año" "Y ¿qué día es?", "El séptimo día del séptimo mes... pero siento que hoy volverán a unirse". Ensayado una y mil veces, el tono adecuado, las pausas, la perfecta pronunciación japonesa...

Llegó el momento del desenlace, respiré suavemente, alcé la cabeza. Mis ojos como platos no lograron ver ni al mismísimo Venus que estaba en su máximo esplendor. Una luz pálida nublaba el firmamento, resplandor de los magníficos focos que iluminan al barquito de colores, y a gran parte del Distrito Sur.

-Las ratas de agua no son de misma familia que las ratas de alcantarilla, las de agua están emparentadas con los topillos y las ratas pardas y grises con las ratas ratas. Con las ratas de agua se preparaba la paella valenciana y son las que cazaban y comían en el libro de Las Ratas, de Delibes. Las ratas...

-Diego, me estoy helando, tengo sueño, me voy a dormir. Vale chiqui- Interrumpiendo mi improvisada conversación.

Fuera bromas, creo que el Ayuntamiento de Córdoba, pionero en redactar una ordenanza para proteger el cielo nocturno, debe poner más atención en la iluminación de espacios como éste. De nada sirve usar farolas diseñadas para no proyectar luz hacia arriba, como las que hay en Miraflores, si los focos que se usan para iluminar los juegos infantiles las hacen inútiles.

Como sugerencia, al menos, debería programarse su apagado a partir de una hora donde los juegos infantiles ya no se usan.

También me gustaría advertir que son habituales las eclosiones de efémeras en los meses de verano, Los focos sobre los juegos harán que estos inofensivos animales acudan en gran número a los juegos infantiles con la consiguiente alarma de los padres.

domingo, 1 de enero de 2017

Alpinas



Raine Maria Rike dice que nuestra patria es la infancia, la mía son los Alpes. Por eso añoro andar por montañas solitarias en busca del señor de las cumbres, pitchi, copo de nieve, gavilán... que hoy se llaman quebrantahuesos, chovas, treparriscos, armiños, perdices nivales....

La alta montaña en invierno es muy dura, muy dura, contadas especies son capaces de hacer frente a las poderosas ventiscas de frío y nieve. Mamíferos como las marmotas pasan una gran parte de año invernado bajo tierra, los insectos mueren y renacen de unos huevos que increíblemente soportaron varios grados bajo cero, y la mayoría de las aves volaron a parajes menos inhóspitos, como la bisbita alpino (Anthus spinoletta).

Una spinoletta cambió verdes praderas, cruzadas por riachuelos y bordeadas por ibones, por la desembocadura del arroyo Pedroche en el Balcón del Guadalquivir. Como la noche y el día, como el Yin o el Yang, como la pureza o la mierda. Porque aquí se acumula la suciedad que la ciudad aún no ha sabido ni querido limpiar: los restos del botellón de la última o penúltima feria, las capas de plásticos de las crecidas o los residuos que los colectores vertieron con las lluvias.

Quizás la bisbita que ha visitado nuestra ciudad llegó desde los Alpes, descendiente de aquellas que entretuvieron por un instante a las auténticas Heidi y Marcos, a niños que durante muchos días vivían, y morían, solos en las montañas, cuidando el ganado. Niños con una vida durísima pero que no dejaron de jugar porque así lo dicta el instinto de cachorros. Pariente de otras bisbitas alpinas que viven en el Caucaso, en Irán, Afganistán, Turquía... donde todavía hay Heidi y Marcos no idealizados, que sobreviven solos, que guardan ganados.


Creo que Heidi fue un éxito en los años setenta porque conectó con aquella generación de niños yunteros que ya crecidos dejaron los campos para trabajar en la ciudad y enganchó también con los hijos acunados en relatos de sus madres, de vidas duras e intensas, que suspiraban por escaparse de una ciudad plagada de Rotenmeier.

La foto que abre la entrada fue tomada en el Balcón del Guadalquivir por Juan Manuel Sánchez.

domingo, 6 de noviembre de 2016

Mosquitero bilistado




La primera cita de mosquitero bilistado en España se remonta al año 1967, el año de mi nacimiento, aunque parece que entre ambos acontecimientos no existe ninguna relación. El 21 y 31 de octubre de aquel año E. Mackrill capturó con redes japonesas dos ejemplares cuyas pieles se conservan en la colección de la Estación Biológica de Doñana. Rescoldos de unos métodos de identificación, hoy afortunadamente ilegales, que consistían en disparar o retorcer el cuello al animalito y después cotejar el cadáver con la biografía disponible.

Con todo, hay que admitir que aquellas guías dejaban mucho que desear y dejarse llevar exclusivamente por aquellas laminas implicarían tremendos errores en las determinaciones de la especie. Como anécdota todos los miembros del grupo Ecologista AMEACO habíamos observado la curruca sarda en Córdoba, nada extraordinario a nuestro entender ya que en nuestra guía señalaba a la especie como invernante en el levante peninsular, y entre una sarda y una rabilarga joven hay mucho parecido.

El caso es que después de 49 años de la primera cita del bilistado y haberse visto por todos lados, por fin nos tocó a Córdoba. Llevábamos años preparados, observando uno a uno todos los mosquiteros, su reclamo en la melodía del móvil, habíamos estudiado su comportamiento, sus árboles preferidos y las aves de las que gusta acompañarse. Habíamos tenido, incluso, la oportunidad de encontrarnos con el mosquitero en el parque Celestino Mutis de Sevilla, en un árbol de Júpiter, repleto de pulgones y de mosquiteros comunes que daban buena cuenta de ellos. Nos llamó la atención, las partes inferiores blancas y el tono verde diferente al de los comunes; vistos desde abajo no siempre es fácil ver la ceja y las dos listas blancas por lo que aquellos rasgos ayudarían a encontrarlo con más facilidad. Los mosquiteros bilistados cordobeses no defraudaron, eligieron para pasar unos días unos jóvenes olmos que hay en la alameda del Guadalquivir que linda con la Ronda de Isasa. Apenas si teníamos que alzar el cuello para disfrutarlos y a escasos metros... todo un lujo.

Unos días después encontramos gracia al buen oído de José Márquez un tercer bilistado cordobés, esta vez en la Sierra de Córdoba y acompañado por reyezuelos listados.

La visita de los mosquiteros bilistados a unos pocos nos alegró el día pero a la gran mayoría le paso desapercibida, y eso que tuvieron que volar y volar para llegar aquí desde Siberia, motivo suficiente para recibirlos con árboles repletos de pulgones que le facilitaran continuar con su aventura viajera.

La foto que abre la enttrada pertenece a José Marquez, y es de uno de los mosquiteros bilistados que se vieron en la Ribera 

La representacion de mosquiteros de nuestra vieja Guía no ofrece muchos matices, mi impresión es que algunas aves fueron dibujadas a partir de individuos disecados