Una caja de cartón cobijaba el primer jilguero (Carduelis carduelis) que pude observar detenidamente; había sido capturado por una red y como niño no me pude resistí a curiosear su interior. Y la verdad es que quedé sobrecogido: en primer lugar, por el variado color de sus plumas (de ahí lo de colorín, uno de sus nombres populares), su fino pico al que imaginaba ensartando la carne de cualquiera que osara tocarlo; y, en segundo lugar, por la formidable bronca que me esperaba ya que el animalito aprovechó la ocasión para salir pitando.
Nadie crea que fue mi primera hazaña como ecologista activo, fue simple y llanamente torpeza; y ¿por qué no? la agilidad de un ave aconstumbrada a sortear ataques de esmerejones y gavilanes. El caso es que se libró de pasar una vida ejerciendo de reclamo para que otros congéneres fueran apresados o de dedicación al cortejo de canarias de las que nacerían generaciones de mixtos.
Por otra parte, al cabo de los años leí, en la formidable colección "Fauna Ibérica", que el pico del jilguero más que arma es una excelente herramienta para acceder a las semillas de cardos, su principal fuente de alimentación.
Quien quiera sabar más de este pájaro ahí tiene la Wikipedia y para contemplarlo, ya sabe a donde ir.
lunes, 20 de octubre de 2008
Colorín
jueves, 2 de octubre de 2008
Un gallo azul, el calamón
Los jóvenes naturalistas pertenecientes a los ya desaparecidos grupos ecologistas: GODESA, ANCOR Y AMEACO fuimos testigos de la expansión del calamón (Porphydio porphydio) del que sólo teníamos noticias de su escasez y de la existencia, por medio del boletín de la Asociación Amigos de la Malvasía, de algunas parejas nidificantes en las lagunas del Sur de Córdoba.
A mediados de los ochenta este ave se dejó ver en los Sotos de la Albolafia, suponiendo desde entonces una gratificación el encontrarlo en los frecuentes paseos por el Río. Lo hemos visto arrancando eneas y devorar sus raíces con ayuda de sus enormes patas, disfrutamos de sus escaramuzas con las gallinetas, como las grabadas por Antonio Pestana; nos hemos quedados atónitos viendo como uno de sus pollos moría ahogado al ser arrastrado por la corriente ante la aparente pasividad de su progenitor; nos ha sorprendido como reaparece tras las crecidas del Río cuando estas arrasan toda la vegetación del cauce...
Por suerte, el calamón hoy ya no está amenazado y somos muchos los que podemos disfrutar de su extraordinaria belleza. En la Ribera hay que buscarlo cerca del Molino de Martos y dado que está acostumbrado a los paseantes, podemos observarlo a placer.